martes, 7 de septiembre de 2010

Método de trabajo desde la piedra bruta

Por Máximo E. Calderón

Para los antiguos masones operativos, la piedra bruta era la materia prima con la que finalmente iban a construir catedrales, edificios, castillos, palacios, templos y todo lo que el maestro arquitecto pudiera diagramar para generar un producto bello, fuerte y generalmente provisto de una alta carga de simbolismo.
El valor agregado de la piedra iba en aumento a medida que se realizaba sobre ella un trabajo cada vez mas fino, y generalmente a los trabajadores se les pagaba por unidad terminada, lo que se conoce como trabajo a destajo.
En la moderna Francmasonería ya no se trabaja sobre piedras minerales, sino sobre "piedras humanas", pero el proceso de elaboración del producto terminado, viene a ser exactamente el mismo.

Debido a frecuentes errores entre los masones actuales que hablan de pulir la piedra bruta, se hace necesario aclarar y explicar adecuadamente cuales eran los distintos pasos del proceso de elaboración de las mal llamadas piedras cúbicas, que en su mayoría eran paralelepípedos de sección cuadrada o de sección rectangular. Las verdaderas piedras cúbicas suelen ser muy pocas en una construcción.

Debe quedar claro desde un comienzo, que jamás un masón operativo iba a ponerse a pulir una piedra en estado bruto.
Justamente por lo tosco del material, lo que el trabajador debía hacer era desbastar esa porción pétrea hasta quitarle las partes sobrantes, y darle un formato adecuado para el siguiente paso en el proceso, que sería el tallado.
Una vez desbastada la piedra, estaba en condiciones de ser tallada. Y ya no hablamos de una piedra bruta, sino de una piedra desbastada.
El tallar la piedra, posiblemente no haya sido tarea de los mismos obreros encargados del desbaste, ya que se necesita una mayor precisión y delicadeza en la tarea.
Tallar la piedra significa una gran evolución en el espíritu humano, por sobre la simple tarea de desbastar. Una evolución de muchos miles de años y ya veremos por que.

Una vez tallada la piedra y con el formato final adecuado a las necesidades de ese momento, la piedra podía pasar a un último proceso que es el pulido.
No siempre las piedras eran pulidas, ya que es un trabajo demasiado fino e innecesario para algunos sectores de las edificaciones a donde no llegaría jamás la vista del hombre.
Las piedras pulidas eran las que quedarían expuestas, y no tocaba a todas ellas el mismo nivel de pulimento, sino que también eso dependía del lugar en la edificación que deberían ocupar.
No tenía el mismo pulido una piedra de un frontispicio, que la de una pared lateral; y las piedras con molduras sobrellevaban el mayor trabajo de pulido, al igual que los mármoles y granitos espejados.
Además es importante tener en cuenta que el pulido mas fino siempre se realizaba sobre la cara que quedaría expuesta, y no sobre las otras cinco caras que iban a permanecer ocultas a la vista.

Tan importante es diferenciar el desbastado, el tallado y el pulido de las piedras, que hasta la historia del hombre sobre la Tierra se divide de la misma forma. Según terminología acuñada por John Lubbock en 1865, los períodos a comparar serían los siguientes:

- La Edad de Piedra temprana: corresponde al período que va desde la aparición del hombre hasta hace unos doscientos mil años atrás. Es el período más burdo de la historia humana, el más torpe y el que cuenta con menos detalles destacados.

- La Edad de Piedra tallada: conocida también como el Paleolítico o antigua Edad de Piedra. Desarrollada hasta unos diez mil años atrás, es la época en que el hombre creó herramientas tallando la piedra (dejó de usar solo huesos y palos), y pasó a fabricar sus armas, sus utensilios y sus útiles de labranza con piedras talladas.

- La Edad de Piedra pulida: conocida también como el Neolítico o nueva Edad de Piedra. Desarrollado hasta unos 4000 años antes de la Era Cristiana, es el momento en que el hombre además de tallar la piedra, aprendió a pulirla para darle las más finas y suaves terminaciones.

Llevando estas elementales nociones de Historia del espíritu humano, al estricto campo de la moderna Masonería especulativa, y sabiendo que a cada grado simbólico le corresponde un determinado tipo de trabajo sobre la piedra, comprendemos entonces que viene a resultar inapropiado confundir cosas tan distintas como el desbastado, el tallado y el pulido de una simple piedra.

La moderna Francmasonería utiliza las herramientas del antiguo masón operativo como parte de una analogía, en la cual las piedras brutas serían los seres humanos comunes y corrientes, que a través de un proceso de trabajo sobre sí mismos, deben llegar a retirar sus partes mas toscas para acercarse a algo mas fino y delicado, tanto en lo estético como en lo moral.
Recordemos que al comienzo de la Masonería moderna, la cultura y el conocimiento eran potestades de los sabios y de los estudiosos.
En una época en que muchos monarcas europeos no sabían leer ni escribir, con mayor razón el grueso de los pueblos tampoco tenía acceso masivo a la cultura, por lo que las Logias masónicas del Siglo XVIII eran eminentemente educativas.
Justamente el Diccionario de la Real Academia Española, en su tercera acepción define la palabra “desbastar” como: Quitar lo basto, encogido y grosero que por falta de educación tienen algunas personas.

El masón Aprendiz, tiene justamente la tarea de desbastar su piedra bruta, de educarse y de quitar de sí sus partes más toscas y torpes.
Es su deber el silencio dentro de la logia, y en la búsqueda de aumentar la precisión de sus trabajos, debe observar al detalle la labor de los Compañeros y los Maestros de su Taller.

El Compañero masón, ya ha pasado por la etapa del Aprendiz y ahora su responsabilidad aumenta. Observando y aprendiendo de quienes tienen mayor experiencia ha desbastado su piedra, y puede comenzar con el tallado.
Tallar su propia piedra es la tarea del Compañero, pero ya no hablamos de una piedra bruta, sino una piedra con forma y volúmenes bien determinados.
Dijimos antes que muchas veces las piedras para los edificios no se pulían, sino que se usaban solamente talladas.
Esa es la gran importancia del grado de Compañero. Su piedra tallada, su trabajo culminado, ya es útil para la edificación de la Sociedad.

El Maestro masón, tiene un grado que por mucho tiempo no se utilizó en la moderna Francmasonería.
Las logias o talleres de los antiguos masones operativos, estaban generalmente integradas por Aprendices y Compañeros, ya que los Maestros venían a ser los “contratistas” de las obras, y configuraban la parte patronal.
Sin embargo el grado de Maestro apareció en las logias especulativas, y su trabajo sobre la piedra tallada es simplemente pulirla, hacerla suave, eliminar las rugosidades y retocar los pequeños errores que pudiera haber dejado el Compañero.

Y no hablamos de la tarea de enseñar que tendría el Maestro, porque en nuestro análisis estamos hablando de una misma persona que fue profano una vez, desbastó su piedra bruta como Aprendiz, como Compañero tuvo que tallar la piedra previamente desbastada, y como Maestro y una vez en la cumbre de los grados simbólicos, tuvo como tarea pulir su propia piedra hasta dejarla suave y purificada de todo error o imperfección.

Obviamente estas analogías son ideales y muchas veces utópicas dentro de la carrera masónica de un Ser Humano, pero es muy importante tener en cuenta las diferentes etapas en el trabajo de piedra individual.
Por ello no debe hablarse de la piedra bruta como si en todo momento estuviéramos paralizados en la primera etapa de la evolución.
Es completamente erróneo hablar de tallar la piedra bruta, y el error deviene burdo y grosero cuando se habla de pulir esa piedra bruta.
El pulido es tarea del Maestro masón, y ningún ser medianamente inteligente se pondría a pulir una piedra bruta. Tampoco a tallarla, ya que la tarea del Compañero se hace solamente sobre una piedra previamente desbastada.

Pero llevemos estos errores teóricos al campo práctico y de la casuística. ¿Qué pasaría cuando un masón se pone a pulir su piedra bruta?
Empezando por el Aprendiz, estaría haciendo un trabajo vano por varias razones. No solo que jamás desbastaría sus partes más groseras, burdas y torpes, sino que estaría realizando un trabajo que no le corresponde y que además no conoce.
El resultado sería un masón fracasado.
Generalmente estas personas duran poco en la Institución, y si permanecieran en ella, serían altamente nocivas para la Fraternidad y para la Sociedad en su conjunto. Son solo piedras brutas brillantes, que nada quitaron de lo grosero que les sobraba, y que seguramente están resentidas con el método masónico ya que no comprendieron nunca su labor y su función, pero su tosquedad ahora es un poco más llamativa y suave.

Siguiendo con el Compañero, el error aquí es doble aunque los perjuicios no llegan a ser tantos.
Un Compañero nunca debería trabajar en forma alguna sobre una piedra bruta. Si lo hace es porque aún sigue siendo un principiante Aprendiz, que todavía tiene que seguir desbastando su piedra antes de empezar el trabajo mas fino.
Tenemos aquí el caso de Aprendices que han recibido un aumento de salario antes de tiempo, cuando aún no habían desbastado sus aristas torpes, y su piedra quizá no tiene el formato básico de paralelogramo que se requiere de él.
Estos Compañeros llevan sobre sí el vicio de la soberbia, y será muy difícil que vuelvan a tener una oportunidad de quitarse sus sobrantes más toscos e informes.
Ni que decir tiene el hecho de su trabajo de pulido de la piedra como algo poco útil. El Compañero no debe pulir sino tallar, y así darle forma a su vida y dejarla lista para ser útil al edificio social.
Y se supone que su piedra bruta ya no lo es tanto porque antes la trabajó como Aprendiz, por lo que quizás algo de formato tenga.
Pero pulir una piedra que aún no ha sido tallada representará un prolongado esfuerzo para el Compañero, del que solo obtendrá un producto final mediocre y de baja calidad.

El caso de un Maestro masón puliendo una piedra bruta, ya merece una consideración especial por la gravedad del asunto.
Seguramente ya aprendió a desbastar, también a tallar, pero a la hora de pulir nos encontramos con que todavía la piedra en cuestión no ha dejado de ser una piedra bruta.
Y es muy grave ver esta situación con Maestros masones de carrera meteórica, que sin el conocimiento simbólico correctamente aprehendido, nunca dejaron de ser piedras brutas.

Para desbastar la piedra hay que pegarle fuerte y quitarle grandes trozos sin contemplación alguna, con el único objetivo de llegar a la piedra perfecta. Tratada con demasiada suavidad y desidia a la hora del desbaste, quizá apenas acariciada a la hora del tallado, no importa la energía que se le ponga a la hora del pulido.
La piedra bruta pulida en manos de un Maestro es el peor resultado imaginable que puede llegar a acontecer.
Allí es que nos encontramos con Maestros de tercer grado o de los grados filosóficos, con increíbles ínfulas de grandeza, rellenos de una soberbia a toda prueba. Ciegos, sordos y mudos ante todo lo que acontece mas allá de su limitada visión de las cosas.
Estos nefastos personajes, son lo peor de la Masonería especulativa, con un parangón que jamás hubiera podido ocurrir si lo comparamos con los antiguos masones operativos.

Entonces a no olvidar.
a) La piedra bruta no se pule, se desbasta (tarea del Aprendiz).
b) Luego la piedra debe ser tallada (tarea del Compañero)
c) Finalmente la piedra se pule (digna tarea del Maestro masón).

No en vano el hombre tuvo que tallar la piedra durante casi doscientos mil años antes de aprender a pulirla. Por ello es indispensable nunca confundir los términos y no saltear jamás los pasos del proceso.
No vaya a ser que equivoquemos nuestro trabajo simbólico y después de muchos años de Masonería, tengamos un producto final solamente útil para colocar de adorno sobre algún mueble, y mostrarlo orgullosos a los amigos que nos visitan.

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viernes, 6 de agosto de 2010

Gran Logia Simbólica Argentina

Por Máximo E. Calderón

Gran Logia Simbólica Argentina es una Obediencia de la masonería argentina, cuya sede central se encuentra en la ciudad de Córdoba, en la República Argentina. Fue fundada el 06 de septiembre de 2009 como Obediencia libre, y el 17 de marzo del año 2010, recibió el auspicio de una Gran Logia de México llamada Gran Logia Hermética Mixta "Valle del Potosí", con sede en la ciudad capital del estado de San Luis Potosí.
Actualmente es miembro de la Gran Dieta Hermética Mixta Internacional.

Esta Gran Logia posee filiales en Bolivia, Perú, Noruega, Japón, y México,  siendo representante de la llamada Masonería adogmática o progresista, por no exigir a sus miembros la creencia en un Ser Supremo o Gran Arquitecto del Universo. El principal referente mundial de esta corriente es el Gran Oriente de Francia.

Base doctrinaria

La Gran Logia Simbólica Argentina es una Obediencia que tiene como ritos oficiales al Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y al Rito Antiguo y Primitivo de Memphis (Montauban 1815), pero reconoce otros ritos masónicos con base histórica que se trabajan en la actualidad. Esta Obediencia se autodefine como promotora de laicismo, respetuosa del librepensamiento, la tolerancia mutua, los Derechos Humanos y la libertad de conciencia.

Las logias de la Organización pueden ser tanto mixtas, como masculinas o femeninas, alejándose así de la ortodoxia en donde todos los grupos masónicos debían estar conformados exclusivamente por miembros varones. Esta característica se contrapone a la Masonería anglosajona, cuyo principal representante en el mundo es la Gran Logia Unida de Inglaterra.

En forma paralela a la Gran Logia Simbólica Argentina, existe un órgano independiente y autárquico, con la finalidad de gobernar y dar instrucción sobre los llamados "grados filosóficos" o "Altos Grados" del REAA. En la Masonería escocesa los cuerpos de instrucción filosófica se denominan sucesivamente: Logias de perfección, CapítulosAreópagosConsistorios y Supremos Consejos del grado 33°.
El cuerpo que primero funcionó fue un Gran Consistorio del grado 32° y penúltimo del REAA, con el nombre de Adytum, en ese momento jurisdiccionado al Supremo Consejo Hermético 33° de los EE.UU. mexicanos.
En octubre de 2012, en el marco el II° Encuentro Internacional de Grandes Logias Mixtas realizado en Córdoba, las autoridades mexicanas instalaron el órgano máximo del Rito Escocés, llamado Supremo Consejo Hermético Argentino del grado 33°.

Por otra parte, su trabajo en el Rito Antiguo y Primitivo de Memphis, depende del Soberano Santuario de Argentina de ese Rito, representante del Soberano Santuario Internacional con sede en Venezuela.

















- Consejo de autoridades de la GLSA

Simbolismo del escudo

El escudo de la Gran Logia Simbólica Argentina está conformado por una estructura basal que mantiene en su porción superior el formato del Escudo de la provincia de Córdoba (Argentina), mientras que en la mitad inferior mantiene el formato del escudo nacional del país. Los colores blanco y rojo son representantes de la maestría simbólica en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

El formato superior, como escudo de armas, representa dos brazos en alto y la cabeza de un hombre, principal campo de batalla de todo librepensador que anhela evolucionar.

El torreón que como símbolo de fortaleza, está presente en el escudo original creado por Don Jerónimo Luis de Cabrera, también se mantiene en el escudo de la GLSA, sosteniendo las siete banderas que habrían representado a las siete ciudades fundadas hasta 1573. El número siete, es a la vez un número sagrado en la Masonería y representa la creación, el desarrollo y la expansión.

La porción inferior se une a la superior por medio de los eslabones de una gruesa cadena metálica, que representa lo que los masones llaman "cadena de unión", la que habitualmente se realiza dentro de los templos en donde los miembros de la hermandad se toman de las manos. Este simbolismo se repite mas abajo con las manos de dos hombres enlazadas.
Las dos columnas, una solar y la otra lunar, representan la fuerza y la sensibilidad. También simbolizan las columnas del atrio del Templo de Salomón, que flanquean las puertas de todos los templos masónicos. Las dos ramas de acacia, de extrema importancia para los maestros masones, parten desde la unión de las manos, hacia la base de ambas columnas.
Al pié del escudo, se entrecruzan una escuadra y un compás, los símbolos mas reconocidos de la Masonería.

Origen de la Obediencia

La Gran Logia Simbólica Argentina nace como una necesidad de fortalecer la Masonería adogmática y liberal, que es la que mas se acerca a los primitivos ideales que dieron origen a la Francmasonería especulativa. Un primer ensayo se había realizado en el año 2009 a cargo de la Respetable Logia prometeo N° 1, creándose el llamado Gran Oriente Central de la República Argentina (GOCRA).
Sin embargo a poco de crearse la Obediencia y habiéndose logrado el reconocimiento de la misma por parte de la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica (CIMaS), la Logia Prometeo se retira del GOCRA en respuesta a maquinaciones internas y falta de espíritu laicista de parte de algunos miembros del movimiento y algunas autoridades. Estas mismas autoridades nunca llegaron a ser instaladas, como tampoco recibieron Gran Carta Patente de reconocimiento (dos miembros de Prometeo eran autoridades del Consejo del GOCRA).

Con el retiro de la Logia Prometeo el GOCRA se disolvió, y los miembros de la logia escindida se retiraron llevándose consigo el nombre de la Obediencia, la página web, la Red Social, los logotipos y todos los derechos intelectuales que les pertenecían, y sobre los cuales gozaban de los plenos derechos de © Copyright debidamente registrados ante la ley.

En marzo del año 2010 y con un crecimiento exponencial, ya se había intercambiado trabajo masónico en Europa con talleres del Gran Oriente de Francia (GOdF) y de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE). Es entonces que se consigue el reconocimiento de la "Gran Dieta Hermética Internacional", y el otorgamiento de una Gran Carta Patente por parte de la Gran Logia Hermética Mixta "Valle del Potosí", de los EE.UU. mexicanos

En el mes de junio de 2010 las autoridades de la Gran Logia Simbólica Argentina son instaladas en México, y reciben la Gran Carta Patente de manos del Gran Maestro Gregorio Palafox Palafox. En una ceremonia posterior, las autoridades argentinas recibieron la Carta Constitutiva de un Soberano Gran Consistorio para Altos Grados del R.E.A.A. de manos del Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Hermético 33°, Hermano Pedro Solares Contreras.

El Gran Consistorio fué bautizado en México con el nombre de Adytum, una de las formas en que se denominaba al Sancta Sanctorum del Templo de Salomón. Este magno organismo masónico depende directamente del Supremo Consejo de México, y su representante que es a la vez Gran Maestre de la GLSA, fué designado como Gran Canciller para Sudamérica del Supremo Consejo Hermético del 33° grado y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

http://notiziariomassonicoitaliano.blogspot.com/2010/08/presentacion-de-la-gran-logia-simbolica.html
** Información publicada en Wikipedia por el autor de este blog (08/08/10) http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Logia_Simb%C3%B3lica_Argentina

domingo, 16 de mayo de 2010

El rol de la Iglesia en la Independencia Americana

Por Máximo E. Calderón

Guillermo Figueres en su obra La Iglesia y su Doctrina en la Independencia de América afirma lo siguiente: “La doctrina escolástica de la soberanía popular, fundada en los apotegmas aquinianos y comentada por los grandes pensadores del siglo de Oro, enseñada en las Universidades y Colegios Mayores de Indias durante los siglos coloniales por dominicos y jesuitas, prevalece como ideología y se impone como causa principal determinante de aquel magno acontecimiento”.
¿Es esto verdad? – No, definitivamente es una burda y absoluta mentira.

En el transcurrir de la Historia, la Iglesia Católica manejó siempre un doble discurso, apoyándose en la Ley Natural para interpretar sus enseñanzas doctrinarias, a la vez que empleando un concepto platónico a la hora de aplicar su propia ley y sus propios conceptos de Justicia.
Platón enseñó que es lícito sacrificar un individuo, en pos de la felicidad de la mayoría. De esa forma la Iglesia sacrificó e inmoló a muchos individuos en pos de su propia felicidad, de acrecentar sus posesiones materiales, y de generar bienestar entre sus filas y entre los monarcas que coincidieran con sus aspiraciones.
Hoy en día se nos quiere hacer creer que la Iglesia estuvo siempre del lado de la libertad, acompañando a los oprimidos, y llevando adelante las enseñanzas sociales del Nuevo Testamento, pero no existe nada más alejado de la verdad.
La causa fundamental de su modo de actuar fue siempre la defensa de sus propios intereses, antagónicos a los intereses de los pueblos. Y la Iglesia aún sigue siendo, la antítesis de la libertad y del progreso.
Ninguna conquista democrática resulta conciliable con el espíritu clerical.

- ¿Libertad de cultos? La Iglesia es albacea exclusiva de toda la verdad, el dogma no necesita ser demostrado, el Papa es infalible en asuntos de fe. Ergo: nadie puede ser otra cosa que católico, apostólico y romano. La verdad revelada la tienen en un puño los prelados, y todos los infelices mortales, tienen que atenerse a ella.
- ¿Libertad de conciencia y pensamiento? El pensamiento no puede volar más allá de las altas cumbres de la Teología, aunque éste tome forma en las teorías científicas de un Darwin o un Galileo.
- ¿Libertad de prensa? Si pensar libremente no es lícito, menos puede ser expandir pensamientos ilícitos. La máquina de Gutenberg, para ser útil, no debe imprimir sino biblias y catecismos. Y para que no se pase de este saludable y justo término, debe existir, indispensablemente, la censura previa, la censura eclesiástica. Y si se logra burlar la censura, es obvio que debe existir la prohibición para la lectura y circulación del impreso sacrílego o herético. Y para que haya reparadora sanción debe existir la excomunión para el desobediente.
- ¿Separación de la Iglesia y el Estado? Eso no puede ser, puesto que existiendo la supremacía del poder espiritual sobre el temporal, es necesario que ambos se hallen unidos, para que pueda dominar el uno sobre el otro. Abiertamente se sostiene que las leyes humanas deben estas subordinadas a las leyes divinas. Que las normas legales de los Estados, tienen que sujetarse a los principios establecidos por el Derecho Canónico o los Concordatos.
- ¿Enseñanza laica? La enseñanza que no se ciñe a los preceptos católicos es inmoral. Consiguientemente, para que la sociedad no se corrompa ni se precipite al caos, toda clase de educación debe estar en manos de la Iglesia, o por lo menos, controlada por ella. Todo programa y todo texto debe tener la aprobación eclesiástica, para que así no se introduzcan de contrabando, autores o principios científicos reñidos con sus dogmas.
Nada de esto, puede ser establecido sin mengua de los derechos de la Iglesia.

Tampoco se puede implantar ninguna conquista social, ni aún tratándose de aquellas que favorecen directamente a los humildes, a los pobres, de que habla el Sermón de la Montaña.
Así, no se puede expropiar ni un palmo de tierra de los latifundios clericales, no se puede tocar sus censos y capellanías porque ello es ofender al Hacedor del Universo. Toda propiedad privada es institución divina, y por lo mismo, tiene carácter sagrado. Y si la propiedad es del Clero, claro está que es mayormente sagrada.
Nada de libertades, ninguna conquista social. Este el gran ideal de la Iglesia.
Por ello es que la Iglesia siempre se opuso a la Independencia americana (aunque hoy quiera mostrarnos otra cosa). Y las causas esenciales, siempre fueron de carácter económico y social, llevando al Clero por caminos opuestos a los que obliga el patriotismo y los intereses nacionales.
Y la oposición siempre fue cruel, sanguinaria y despiadada.

Virreinato de Nueva España

Desde el mismo brote de las primeras ideas separatistas, se manifestó con toda claridad la aversión del Alto Clero mexicano a la independencia de su pueblo.
Un ejemplo basta para ilustrar este hecho: el clérigo Melchor de Talamantes, por sostener que el Virrey Iturrigaray debía asumir el Poder ante la evidencia del destronamiento de los reyes de España por parte de los invasores franceses, fue apresado por orden de la Audiencia y la Santa Inquisición, juntamente con el Licenciado Verdad. Ambos murieron trágicamente a manos del Santo Oficio.
Igual sucedió durante el período de lucha que acaudillaban Hidalgo y Morelos, dos heroicos frailes representantes del Clero pobre, que fundieron sus afanes libertarios con las más caras aspiraciones de su pueblo, dando en esta forma a su patriótico combate un tinte marcadamente popular y democrático como en ningún otro país de nuestra América, concibiendo la independencia no sólo como el rompimiento de las cadenas coloniales, sino como el logro de un cúmulo de reivindicaciones sociales y económicas ansiadas por las masas explotadas.
La muerte nuevamente fue el castigo, luego de la más cruel e infame tortura por parte del Monseñor Francisco Fernández Valentín.
Igual comportamiento tuvo el clero apoyando a los poderosos terratenientes extranjeros, en contra de Juárez.

Las Alcabalas y los Estancos

Durante la llamada Revolución de las Alcabalas realizada en Quito a fines del siglo XVI, el Clero en ningún momento estuvo del lado del pueblo sublevado, sino todo lo contrario, al lado de los dominadores españoles. El Comisario de la Inquisición recorría las calles, amenazando a los oradores sediciosos “con el fuego eterno”.
El fraile Ordóñez de Cevallos, hizo el bajo papel de espía de las autoridades españolas. Otro clérigo de apellido Garabís impidió la captura de los funcionarios de la Corona presentándose con la custodia y dando voces a los combatientes “a que depusieran las armas y siguieran al Santísimo Sacramento”.
En tanto los jesuitas, se distinguieron siempre por su fidelidad a los opresores (según confiesa el mismo Padre Velasco en su historia sobre el Reino de Quito), y dice que ellos “llegaron a conseguir el entero y suspirado triunfo y pacificarlos, y reducirlos a que se sometiesen a las órdenes del Soberano, a la razón y a la obediencia”.
Tras la derrota, llegó la carnicería, y los responsables de los asesinatos a mansalva miraban impasibles la tragedia sin que ninguna voz eclesiástica se alzara para protestar por los desmanes.
Esta actuación infame fue luego largamente recompensada. El Rey ordenó en favor de los jesuitas, que la Real Audiencia “ampliase grandemente las haciendas y fincas de su colegio, para que teniendo toda comodidad en lo temporal, pudiesen atender más fácilmente al bien de la república”...
Igual cosa sucedió durante la Revolución de los Estancos.
Las iglesias y conventos se transformaron en seguro refugio de los "chapetones".
El Obispo en persona, con todos los curas de que disponía, formó “capitanías del cielo para apaciguar a los revoltosos”. Los jesuitas, nuevamente, jugaron un papel relevante y de importancia.
El Padre Recio, actor principal en los acontecimientos, agradecía a Dios, que “recibió Quito el yugo de la ley y se subordinó a ella”. Se congratulaba que la ciudad tuviera la soldadesca encima “para que no pueda levantar cabeza”.

Los comuneros de Paraguay

Fueron aquí los jesuitas la principal fuerza de que se valieron los españoles, para doblegar el movimiento.
Gracias a ellos, el delegado del Virrey de Buenos Aires pudo reunir un ejército de 6.000 hombres, sacados de las Misiones por los frailes, para cumplir su cometido. Los jesuitas Policarpo Dufo y Antonio de Rivera fueron los guías y conductores de las fuerzas de represión. Por estos hechos, el Cabildo de Asunción, decretó la inmediata expulsión de la Compañía.
El auxilio de los jesuitas, fue decisivo para la derrota de los comuneros.
Los comuneros Antequera y Mena, fueron infamemente asesinados, y el pueblo entonces mostró su indignación. El historiador Blas Garay escribió: “El furor de los paraguayos no tuvo límites cuando supieron estas noticias —la muerte de sus caudillos— y se desbordó contra los jesuitas causantes de tantos males: el 19 de Febrero de 1732 invadió sus colegios multitud de soldados y vecinos; profanó las cosas santas, y algunas cabezas rodaron en desagravio de las muy ilustres que acababan de ser sacrificadas”.

Túpac Amaru en Perú

La mejor ilustración de estos hechos, son las palabras del Obispo de Cuzco, Manuel Moscoso:
“No perdonando arbitrio ni medio que contribuyese a defender la patria y cortar la rebelión, me metí a soldado, sin dejar de ser Obispo: y así en lo más grave de este conflicto, armé al clero secular y regular, como en el último subsidio, nombré al Deán D. Manuel Mendieta, por Comandante de las milicias eclesiásticas, dispuse cartelas, alisté clérigos y colegiales, seminaristas de ambos colegios, en cuatro compañías, con sus respectivos oficiales, armas y municiones que costeé, comenzaron el tiroteo militar, sujetándose al ejercicio de las evoluciones, a la voz de un oficial secular, que se encargó de su instrucción. Ya tiene V.S.I. al clero del Cuzco en espada ceñida y fusil al hombro, esperando por instantes las agonías de la patria, de la religión y la corona, para defenderla del insurgente Túpac Amaru”.

El Clero, apoyó con todos los medios a su alcance la represión del movimiento indígena. Muchos párrocos, siguiendo el ejemplo de Moscoso, formaron batallones indígenas para dividir y combatir a los rebeldes. Otros hicieron labores más bajas todavía, siendo vulgares espías y delatores. Tal el caso del clérigo Xavier Troncoso, cura de la doctrina de Pocoata, que entrego a los verdugos a Dámaso y Nicolás Catan.
Derrotada la rebelión, los Andes se tiñeron con la sangre de los vencidos.
Decía la sentencia contra el rebelde:
“Condeno a José Gabriel Túpac Amaru, a que sea sacado a la Plaza principal y pública de esta ciudad, arrastrado hasta el lugar del suplicio, donde presencie la ejecución de las sentencias que se dieron a su mujer, Micaela Bastidas, sus hijos Hipólito y Fernando Túpac Amaru... Concluidas estas sentencias se le cortará por el verdugo la lengua, y después amarrado o atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas fuertes, y de modo que cada una de estas se pueda atar, o prender con facilidad a otras que pendan de las cinchas de cuatro caballos, para que, puesto de esto modo... arranquen de una vez los caballos, de modo que quede dividido el cuerpo en otras tantas partes”.

Los comuneros de Nueva Granada

Este levantamiento realizado en el actual territorio de Colombia, debería haber finalizado bien, luego de la firma del acuerdo por las 35 peticiones que habían realizado los comuneros. La comisión de negociadores encabezada por el Arzobispo Caballero y Góngora, parlamentó con los jefes sublevados, accediendo a sus demandas y se firmó capitulación que fue aprobada por la Real Audiencia.
En ella se rebajaban unos impuestos, se suprimían otros, se atenuaba su recaudo y se convenía en dar preferencia a los americanos sobre los españoles para algunos cargos en que estos eran mal vistos. También se acordó perdonar toda falta a los comuneros.
Solemnemente, se juró ante los Evangelios cumplir el compromiso y el Arzobispo hizo de testigo y garante. Más nada valieron esos juramentos pues desde el principio ya se incubaba la traición, planeada por clérigos y terratenientes.
El Arzobispo puso todo su empeño, engañando a los comuneros para que volvieran a sus pueblos. Y logrado esto, las Capitulaciones fueron rotas en forma cobarde y traicionera.

Un nuevo levantamiento terminó con su líder, José Antonio Galán, ahorcado y desmembrado, con su cabeza, manos y pies exhibidos en la plaza pública. Sus bienes fueron confiscados y su familia marcada con la tacha de infamia.
El Arzobispo afirmó luego: “Notorios han sido los escandalosos delitos del nominado José Antonio Galán y el ejemplar suplicio con que fue castigado con tres de sus cómplices, separando las cabezas de sus cuerpos para colgarlas, y además los miembros de su infame caudillo, en los lugares en donde sus atrocidades fueron mayores y más visibles”.
¿Y en que culminó esa traición y esa sangre derramada? Antonio Caballero y Góngora terminó como Virrey.

Ya entre 1810 y 1820 el Alto Clero de este Virreinato, participó activamente en contra de la emancipación. El Arzobispo de Bogotá Juan Bautista Sacristán, cabeza máxima de la Iglesia en el Virreinato, se negó a reconocer la Junta de 1810.
El Obispo de Santa Marta, Fray Manuel Redondo y Gómez, también se niega a reconocer la independencia, razón por la que es apresado y luego marcha a España.
El Obispo de Panamá, según afirmación del Padre Leturia, era igualmente realista y solo en 1821, se pasó asustado al bando patriota.
El Obispo Carrillo de Cartagena fue otro de los expulsados en 1812 por negarse a jurar la independencia, pero quien lo reemplazó, el fraile Gregorio José Rodríguez, lo superó ampliamente en intransigencia, llegando al extremo de obligar a los fieles a gritar “¡Viva el Rey!” a la salida y entrada de los templos.

Y así el clero se enfrentó a la emancipación de Cuba, y puso obstáculos a los intereses independentistas también en Chile, en Brasil, en Venezuela y en la actual Argentina.
Por intereses económicos y de poder, la Iglesia Católica siempre apoyó a los poderosos en desmedro de los pobres, los oprimidos y los desposeídos. Y fue la Santa Sede la encargada de garantizar la famosa liga de gobiernos feudales de Europa, llamada la Santa Alianza.
Su Santidad Pío VII tomó una serie de medidas para conceder audiencia especiales a los prelados americanos, ya que en ese momento España y Roma, defendían una misma causa.
Consecuencia de esta alianza fueron los “breves o cartas” de los Pontífices contra la independencia americana.
Escribe el jesuita Rubén Vargas Ugarte: “Ya en 1815 la corte de Madrid había usado de su influjo en Roma para obtener de Pío VI, una carta o breve exhortando a los prelados americanos a mantener en la obediencia al Rey a todos sus súbditos”.
Un año después, en 1816, su sucesor Pío VII es más terminante aún en otro Breve titulado Etsi ion gissimo, donde se dice nada menos que lo siguiente:
“Entre los preceptos claros y de los más importantes de la muy santa religión que profesamos, hay una que ordena a todas las almas a ser sumisas a las potencias colocadas sobre ellas. Nos, estamos persuadidos, que los movimientos sediciosos que se producen en aquellos países, por los cuales — nuestro corazón está entristecido y que nuestra sabiduría reprueba— vosotros no dejasteis de dar a nuestros rebaños todas las exhortaciones. Sin embargo, como sobre la tierra. Nos somos el representante de aquel que es el Dios de la paz, nacido para rescatar al género humano de la tiranía de los demonios... Nos, pensamos que nuestra misión apostólica que ejercemos sin mérito, nos obliga a impulsaros por nuestras letras a hacer toda clase de esfuerzos para arrancar esa muy funesta cizaña de desórdenes y de sediciones que el hombre enemigo ha tenido la maldad de sembrar allá... Fácilmente lograréis tan santo objeto, si cada uno de vosotros demuestra a sus ovejas, con todo el celo que pueda, los terribles y gravísimos perjuicios de la rebelión, si presenta las singulares virtudes de vuestro carísimo en Jesucristo, Fernando, vuestro rey católico, para quien nada hay más precioso que la religión y la felicidad de sus súbditos…”
El Papa León XII tampoco se quedaría atrás, y el 24 de Septiembre de 1824 lanzó una Encíclica con igual contenido que los documentos de sus predecesores, donde se volvía a exhortar a los jerarcas católicos de América para “que se dediquen a esclarecer ante su grey las augustas y distinguidas cualidades que caracterizaban a ese muy amado hijo, Fernando, rey católico de España, cuya sublime y sólida virtud le hacía anteponer al esplendor de su grandeza el lustre de la religión y felicidad de sus súbditos”
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Aún en 1825 —después de la batalla de Ayacucho— seguiría insistiendo sobre el mismo tema y escribiría una segunda Encíclica en contra de la Independencia, que aparte de extemporánea, contiene los conceptos más retrógrados imaginables contra el progreso y la cultura.
Llega aquí al fin el presente escrito, que no pretende ser un meduloso análisis de la actuación de la Iglesia Católica frente a la gesta independentista americana, sino solamente una muestra testigo.
Se pretende dar algunos ejemplos, algunas informaciones documentadas y fáciles de conseguir hoy en día, para todos aquellos que aún crean el Clero promovió y ayudó a la libertad americana.
Muy por el contrario, la desesperación por el poder y las riquezas que siempre mostró la Iglesia Católica, nos dejan muchas más muestras de traiciones y contubernios que las que hasta aquí han sido vertidas.
En este 2010, varios países de América celebran su gesta independentista y libertaria. Que sirva este pequeño bosquejo como para abrir el camino a la verdad, pues como decía nuestro querido gitano Sandro: “Un botón basta de muestra, lo demás… a la camisa”
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sábado, 13 de febrero de 2010

Los Misterios de la Masonería

Por Máximo E. Calderón

Después de leer a Dan Brown, después de ver filmes como "National Treasure" (traducido a veces como La Leyenda del Tesoro perdido), luego de enterarnos de que los masones guardan "terribles secretos", que quizás son una "secta satánica", que quieren establecer un Nuevo Orden Mundial o que manejan desde las sombras el Poder del planeta...

Luego de todo eso y si aún el sincero buscador no salió corriendo espantado, quizás alguien sospeche que los misteriosos secretos de la Masonería son esotéricos, que la magia y la alquimia se mezclan con la superchería y el charlatanismo, y que los grandes misterios de los tales masones, rozan la brujería y tienen que ver con el uso de poderes ocultos para intentar manejar la mente de las personas.
Pero al final... los verdaderos misterios de la Masonería donde están?

Cuando el Aprendiz pregunta, los Maestros le dicen "eso no es de tu grado".
Cuando el Maestro del simbolismo pregunta, los Hermanos de grados superiores le dicen "eso no es de tu grado".
Cuando el Gr. 33°, ó 96°, ó 99° pregunta, solo el silencio le responde. Y quizás ahí entienda que los grados masónicos, las medallas de oropel, los collarines de fantasía y los diplomas de reconocimiento, solo inflaron su ego mas nunca su espíritu.

Y entonces tenemos a miríadas de Maestros y Grandes Maestros, con reconocida y loable "trayectoria masónica", que por mas fama y encumbramiento que hubieran logrado dentro de alguna Obediencia, nunca debieron haber dejado el mandil blanco, ya que nunca superaron a los tres asesinos que son la Ignorancia y la Estupidez, la Intolerancia y el Fanatismo, la Ambición vil y la Soberbia.
Si el Maestro Masón y émulo de Hiram no supera con creces las pruebas de su exaltación, por mas que transcurran los años y aumenten sus grados masónicos, no dejará de ser un compañero traidor a su propio Hiram Interior, matándolo con cada acto que no lo encuentre preparado como un Ser Instruído, Tolerante y Desinteresado.
Las tres cualidades juntas, y sin que falte ninguna.

En julio de 1912, la revista "The American Freemason" publicaba un artículo llamado ¿Dónde puedo encontrar los Misterios de la Masonería?.
Me permito transcribir algunos párrafos de esa nota realista, clara, veraz, y que lamentablemente no pierde actualidad.

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"¿Dónde puedo encontrar los Misterios de la Masonería?"

Así se expresaba un preocupado Hermano, cuya pregunta nos da a conocer una inquietud que no es manifestada abiertamente por muchos Hermanos. Y continúa: "En las formas externas de la Fraternidad hay muchas cosas que apenas interesan al curioso. Pero no tengo interés particular en el criticismo de los Antiguos Deberes, ni estoy preocupado por conocer la línea particular a través de la cual estas formas ceremoniales han llegado hasta nosotros. Pero, sí como se nos dice en distintas formas, “la Masonería tiene un "alma", y es algo que vale la pena, ¿cómo podemos captarlo?.

La pregunta está desde la sinceridad y con la rotunda claridad que su importancia y urgencia requieren. Pero, repetimos, lo que se ha dicho muchas veces antes y básicamente con las mismas palabras, esto es, que si la Masonería no ofrece más que catecismos, lecturas y ceremonias, entonces no vale la pena para el hombre pensante.

Les aseguro que quien esto opina son aquellos que con frecuencia lanzan oscuras indirectas ante un contenido secreto y esotérico de la Masonería quienes no tienen una concepción adecuada y clara de nuestra Institución. Pueden clasificarse bien como hombres de confianza o timadores, o intoxicados con el humo de sus propias palabras, o hipnotizados por pantomimas que no pueden entender. Oyendo estas peroratas nos acordamos del personaje que habiendo sido egregiamente engañado por la actuación del espectáculo de un falsificador es el primero en inducir a otros para que entren a fin de no ser el único en pasar por la vergüenza de haber sido engañado.

El hombre escasamente capaz de juzgar una organización por la información suministrada o por la apariencia de los hechos, no encuentra nada en su Iniciación en los diferentes Grados, diferente a un interés pasajero. La continua asistencia a la Logia – de acuerdo como éstas suelen trabajar – no le transmitirá el verdadero significado del Gremio masónico.

Recibe información superficial, en la mayoría de las veces por Hermanos para quienes las palabras que ellos mismos pronuncian tienen poco o ningún significado, que "la Francmasonería consiste en un curso de moral e instrucción filosófica, ilustrado por jeroglíficos y enseñado, de acuerdo con los antiguos usos, mediante caracteres, emblemas y figuras alegóricas". Ese es un gran prospecto, y si lo que se promete fuera logrado en nuestras Logias, la instrucción masónica sería una gran adición a la educación de cualquier hombre. Pero es más que vergonzoso hablar de "instrucción moral y filosófica" de cara a lo que conocemos como el currículo de las Logias.

Es entendible que alguien que no tiene más que una vaga idea del significado de esta frase quede impresionado por el montón de palabras que escucha confusamente.

Pero ningún buen conocimiento puede derivarse de tal impresión. Además, se le habla de vez en cuando de los Misterios que habrá de conocer, y al final se preguntará dónde están esos secretos que no ha podido encontrar, y es en este punto - cuando uno no ha aprendido más que a cruzar los dedos – y se presume que a ha completado su educación masónica y se le deja a su propio capricho. Si aprende el ritual, siguiendo la línea de menor resistencia, para uno que tenga ambiciones, se le considera como una valiosa adquisición para su Logia. Si no tiene tanta ambición, se abrirá ante él el lado social de la Fraternidad y el "buen miembro" tendrá a este aspecto como la más importante función de la organización.

La repetición del ritual pronto perderá interés, pero el salón de banquetes y el salón de fumar mantendrán su atractivo. Si eventualmente tiene una idea – y el caso es desafortunadamente infrecuente – de una Masonería esotérica y busca investigar más allá del velo de las palabras, se le tratará con una mezcla de compasión y burla por parte de sus superficiales compañeros.
La Logia no puede brindarle ninguna ayuda para buscar lo que se ha perdido porque aquellos que deberían instruirlo son tan ignorantes como aquellos a quienes deben enseñar.
Si persiste en desear y buscar el conocimiento, a lo mejor es tenido como alguien aburrido. Para aquellos que están satisfechos con que las cosas estén como están, el investigador que adquiere algo de conocimiento es tenido como un perturbador, siendo puesto como ejemplo de que la investigación ocasiona problemas innecesarios.

Al escribir estas líneas tengo ante mí un número de volúmenes de Actas de Gran Logia recibidas recientemente. En cada una de ellas hay un registro de las palabras del Gran Orador, y sus frases se diseminan a través de las páginas. Las he investigado todas, como he investigado todos los discursos que he podido durante años, con la vana esperanza de encontrar un Hermano que pueda hacer honor a la oportunidad que se le presenta.
Se necesita que surja alguien que, con elocuencia y convicción, tenga la capacidad de discernir sobre los potenciales de la Masonería y también de darse cuenta de lo cortos que nos estamos quedando en satisfacer esos ideales. Se necesita que las palabras de tal orador se calienten con el fuego de la sinceridad, para que puedan quemar la coraza de la indiferencia y penetren permanentemente en la conciencia del Gremio masónico.

En vez de eso, ¿qué tenemos?

Largos e incoherentes discursos sobre civilizaciones desaparecidas; ensayos repetidos sobre dioses que no tienen adoradores y sobre templos que han sido abandonados y han estado en total ruina durante los últimos mil o más años.
Todas estas cosas son flojamente amarradas con un hilo delgado y quebradizo denominado para la ocasión como "Masonería de los tiempos".
O tal vez hay un vuelo sobre la historia moderna, con detallada investigación sobre los nombres de los hombres que han sido miembros de la Fraternidad, mostrando la absurda deducción de darle crédito a la Masonería por lo que ellos han hecho.

"Si no fuera tan frecuente esto no sería raro. Y que sea tan frecuente, sigue siendo raro"

Enfrentemos esta desagradable y casi humillante verdad. Admitamos, con todo el candor y honestidad posibles, que en su mayor parte, la mayoría de las enseñanzas morales y filosóficas de nuestra Masonería son una gran impostura.
No tienen actualmente motivaciones adecuadas y no se alcanzan sus propósitos ni se desarrollan sus capacidades.
Entonces, nos quedan las siguientes alternativas: no pretender nada diferente a que la nuestra es una gran organización social y que como tal está logrando sus objetivos, o inclinar nuestras cabezas con vergüenza con el conocimiento de que el espíritu de la Masonería ha sido sofocado, ablandado y se le ha impedido manifestarse, mientras que el cuerpo es vestido con relumbrantes ropajes ricamente decorados con llamativos ornamentos.

¿Cuáles son, en realidad, los hechos?

En doscientos años de Masonería en países angloparlantes, del período histórico, ¿ha tenido la Masonería alguna influencia visible sobre el mundo del pensamiento y la acción? Esta no es una pregunta para ser respondida por oradores rimbombantes sino por estudiantes serios de los eventos a considerar.

Y yo les digo que si nuestra gran Fraternidad no hubiera sido desviada de su dirección original, sería hoy la primera en ser reconocida como parte de las fuerzas que han hecho posible el progreso de la Humanidad, porque hubo una época en que la Masonería dio plena cabida y protección a quienes fomentaban la libertad de pensamiento. Se pretendía que la Masonería debería dar el ejemplo de una sabia tolerancia ante las demás personas, distinguiendo entre el conservadurismo que solo obstaculiza y retarda, y el radicalismo que destruye.

Se le dio a la Masonería la tarea de romper las barreras de castas, clases, raza y nacionalidad que se habían levantado a través del tiempo, y de anunciar al Hombre como el supremo producto de los Tiempos. En cambio, al menos en las jactanciosas variantes inglesa y norteamericana del Simbolismo, hemos perdido el control sobre los sectarios y los arrogantes, los políticos y los ignorantes.
Y si alguien, proclamando la rectitud, se levanta contra esos, se alcanzan a oír las voces de los que gritan: ¡Crucifíquenlo!

Es muy cómodo ir con la corriente pues ésta fluye suavemente. No discrepar de nadie, no antagonizar con nadie, evaporarse como una burbuja sin significado u objetivo para la existencia, así se desarrolla la Masonería de nuestra generación, pero debería recordarse que en la gran corriente de la existencia humana hay olas de hierro que flotan al lado de ollas de barro, las cuales entrarán en contacto tarde o temprano, con resultados desastrosos para las vasijas de material quebradizo.
Así que les digo que no está lejos el momento de tensión y prueba para nuestros oradores, escritores extravagantes y políticos de la Gran Logia, quienes se encogerán ante el contacto con ciertas ollas de hierro que los pueden hacer quebrar y hundir.

Muchos son los masones de "buen tiempo", pero que ante cualquier momento de peligrosa tormenta o ante cualquier calumnia, serán pasados por un tamiz, como ha sucedido anteriormente, llevando a una pérdida numérica pero fortalecedora de la Orden.

La idea y el ideal es el de una Institución diseminada por el mundo, una gran Hermandad siempre en aumento, una fuerza activa esforzándose por aumentar las libertades, la justicia y la verdadera equidad, un factor real e importante en la dinámica de la civilización.

¿Una Institución así no sería tema para el arte y la literatura? Pero, ¿qué genio podría sacar algo de valor de una organización entregada a reglas mediocres y sórdidos fines? ¿Qué podría encontrar el verdadero poeta en unas ceremonias mecánicas y una moral emasculada? ¿Qué cosa de perdurable belleza podría sacarse de la contemplación de lo común?

Para perjuicio de la Masonería – de la Masonería ideal – ¿ha encontrado ahí inspiración para sus temas, brindándole a la Fraternidad "el carruaje sobre el que pasean los mejores pensamientos"?
Sé que han existido, y aún hay, rimadores de pacotilla que, como María de Escocia, habiendo violado con sus escritos "todas las leyes de Dios y de los hombres sobre la métrica", son aclamados como poetas masónicos; pero no ha aparecido uno cuyo intelecto sea tan grande, y su introspección tan aguda que baste para formular y definir una filosofía real que fundamente en verdades inmutables las aspiraciones y objetivos de la Masonería.
Ningún producto del pincel del artista o el cincel del escultor ha mostrado el espíritu de la Masonería a través de sus grandes formas para redimir la Orden de su sordidez. Esto habría podido ocurrir solo si la Fraternidad hubiera transitado por el más alto camino de los logros y si el verdadero esoterismo masónico se les hubiera manifestado a los verdaderos iniciados.

En cuanto al investigador, buscando aún lo que está oculto o perdido, no tiene otro recurso que buscar, y buscar en vano, a través de Grados sucesivos. En cada uno de ellos se le dice que se levantará el velo, que le será revelada la Palabra perdida, que encontrará la Piedra Filosofal para distinguir entre la verdad y el error, y que la visión del Santo Grial recompensará su búsqueda. Y en esa búsqueda llega al final del camino que no conduce a ninguna parte, haciendo inútiles sus más honestos esfuerzos.

Pero, Hermano que buscas la luz de la verdad, ¿no hay más que un vago indicio de significados en las mutiladas y oscuras formas de la Masonería Simbólica? ¿No quedan rastros de la Sabiduría perenne que ha sido conocida en los varios grados de iluminación por los Iniciados de todas las épocas? ¿No se escucha en nuestras Logias eco alguno de los sutiles secretos que, protegidos con bárbaros términos de transmutación, fueron comunicados por los antiguos alquimistas?

Lo ordinario, lo terrenal, debe romperse para liberar su esencia. ¿No tenemos un indicio de esto en la Leyenda del Tercer Grado? El esoterismo de la Masonería, mi Hermano, no puede enseñarse a través de lecciones formales, aunque los Hermanos más conocedores deberían orientaros hacia el Oriente del Conocimiento.
Según las charlas de instrucción, el Compañero tiene tres joyas: el oído atento, la lengua instructora y el pecho leal. Pero la segunda, rara vez se encuentra.
Y para el Maestro, se deben añadir otras dos: el alma intuitiva y el cerebro con conocimiento almacenado. Sin estos, ningún esoterismo puede manifestarse por sí mismo, pero con ellos se podrán explorar todos los lugares secretos y se encontrarán todos los tesoros para beneficio de quien los busca.

Los Arcanos no se revelan al de espíritu profano, aún si usa la guirnalda del Iniciado.

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sábado, 6 de febrero de 2010

La Iniciación en un poema

I

Dumas comprendió que la auténtica Iniciación,
está más allá del rito y del símbolo;
reposa bajo el miedo, y desdeña las palabras.

Humilde, quien encuentra la Luz. Se reconoce su esclavo
y consagra para la libertad su sangre,
y para la esperanza inmola sus pasiones.

Dos Iniciados memorables.
Desfilan por sus páginas,
Cagliostro y Rosseau,

Enseñándonos que es diversa la luz que mueve a los seres.
Y una la estrella que los guía; Gracias, viejo Dumas.
Si bien la adolescencia te condenó a la inmortalidad de la memoria,
a ti te debo la pasión de construir:

Triple es el juramento, tres son los años que forman mi asombro,
tres son los puntos con que explica cada día
el esplendor de la madrugada.

II

La Oscuridad es absoluta. Y una voz me dice
que tome la forma del tiempo y la ceniza.
Que regrese a la visión de mis huesos.

Que acostumbre mis ansias al pan negro,
A la semipenumbra de una vela
próxima a extinguirse.

He hecho mi Testamento horas antes.
Temo, y sin embargo una sed inevitable
me empuja al último secreto,
me hago tierra, calavera, tiempo:
Es más fuerte la fe de quien teme
Que el coraje formado con vanas sílabas
Con que se suele huir de la esperanza.

Se me libera del mundo, para entregarme al mundo.
Así sucumbo a esa voz, que por honesta, es verdadera.
Volveré a los días y a sus afanes minúsculos,
pero mis ansias serán otras.
Ser al menos una vela que resista la sombra,
ser en el mundo pequeño de cada día
un incidente de paz.

III

He viajado por el Agua
Y los sonidos con que las pasiones ahogan la música del mundo.
He transitado por el Aire
Y escuchado el furor de las espadas que combaten la iniquidad.

He atravesado el Fuego
Para que sea mi vida sólo aquello que se niegue
a la turbia vocación de la ceniza.

He formulado juramentos de los que nada podrá dispensarme:
Me he hecho Libre hermano de la piedra,
y como ella, fuerte ante la fuerza
y dócil ante el arte.

Hermano soy de la piedra en bruto,
y como ella libre.
Como ella prefiero caer del Templo
antes que desistir de ocupar
un lugar exacto y justo
entre los seres y las cosas.
Piedra fuerte.
ceñida a los designios de la Pureza.

IV
Otra muerte no habrá para el traidor:
arrancará de la espada sus propias respuestas.
Su legado, encontrará el acero letal de sus mentiras.
No hallará otro reposo
que envenenarse poco a poco en sus palabras,
ni otro consuelo que la vanidad vacía
de sus huesos sin honra.

Supe esto al cambiar los pesados ropajes de mi corazón
por un Mandil Blanco.
Y el estigma de una ciudad enferma
por el triple Abrazo de mis Hermanos.
Sé que no hay sitio bajo este Cielo de Acero
para aquel que aniquila con palabras su palabra:
Aquí la Fraternidad por sí sola
Ahuyenta las sombras.

V

Me han entregado dos Pares de Guantes blancos:
El primero, me aleja del crimen,
El Segundo, me obliga al amor.
Pero mis manos no son dignas aún ni de uno ni del otro;
Cada deslealtad me convierte en asesino,
cada omisión transforma el afecto
en un desierto de espejos.

Y cada noche al recordar mi Juramento
de Silencio, Laboriosidad y Paz,
algo muy profundo me dice que soy un pequeño fuego,
buscando agradecer con luz, la luz del Gran Arquitecto.
Que sea Él el Destinatario de la blancura que intento.

VI

Se le dijo a Cagliostro,
si creemos al nunca exacto y siempre atinado
Alejandro Dumas,
que la espada que recibía al iniciarse
era para combatir la tiranía.

Bien sabía el mulato genial
que las insidias del fanatismo
sólo se eluden con la lealtad a la palabra.
La palabra pronunciada entre Hemanos
Y que contra toda opresión
el Secreto fraterno,
y la obediencia que se debe al afecto,
son las mejores armas.

Guardo silencio ante mis Hermanos,
obedezco sus voces, secundo sus decisiones.
Ninguna sumisión me obliga,
ningún rito intrascendente:
escucho para dar a mi libertad mejores alas.
Llega la media noche, y rompo el silencio,
y río, sabiendo que contra toda tiranía
no hay espada más feroz
que el silencio debido a mis Hermanos.

VII

Desprovisto de joyas, con el pecho descubierto y descalzo.
Una Soga fatal en el cuello.
Se me pide que piense acerca de quien soy,
se me incita a ofrecer mi sangre a quien la necesite.
Se me ofrecen bebidas de sabores opuestos,
como opuestas son la libertad y la sombra.

Espada en mi pecho,
preguntas que alguien responde por mí
afirmando que soy un hombre libre
y de buenas costumbres.
Que cada día me exija estas mismas pruebas,
que nunca la fácil costumbre,
Ni el rencor que se deposita con polvo
en los rincones de la sangre,
permitan que olvide que sólo soy
quien reflexiona sobre sí, desposeído.
En el límite del cadalso,
que quien dé fe de mí
lo haga pronunciando la palabra libertad.

VIII

Por fin se me concede la Luz.
Como a un niño pequeño se me enseña a caminar,
A Saludar,
a decir mis primeras palabras.
Incluida la que no podré pronunciar jamás.

Como a un niño de brazos,
mis Hermanos me enseñan el Abrazo,
me enseñan a reconocerlos, a Sentirlos.
Y como a un niño pequeño
que conoce la luz mas no el nombre de la luz,
se le regala un nuevo asombro,
un nacimiento nuevo,
semejante al descubrimiento de un idioma.

Quizá pronto aprenda a caminar,
y reciba con un abrazo recién aprendido a mis Hermanos Menores;
pero como un niño pequeño. me resisto a crecer demasiado pronto.
Quisiera permanecer siempre Aprendiz,
amamantado siempre de luz
como un eterno, asombrado niño.


Daniel Jiménez - R:.L:. N° 39 al Or:. de Medellín, Colombia


** Publicado por el autor en www.glrbv.org.ve/Poemas%20Masonicos/Poema%20Masonico.htm