jueves, 7 de abril de 2011

La Masonería en Córdoba

Por Máximo E. Calderón

La Masonería en Córdoba, siempre tuvo, y tiene actualmente su epicentro en la ciudad capital, aunque en distintas épocas tuvo una importante actividad en ciudades como Villa María y Rio IV. Actualmente, en el interior provincial solo funcionan algunas logias y Triángulos.
Al igual que en el resto del mundo, la división entre cuerpos “regulares” e “irregulares” es una de las formas en que los mismos masones dividen a la Masonería cordobesa.
Desde la “regularidad” demarcada por la Gran Logia Unida de Inglaterra, el grupo más numeroso es el dependiente de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, con varios talleres que se reúnen en una vieja casona cercana al Mercado Norte.

La Gran Logia Simbólica Argentina - una Obediencia adogmática - tiene su sede principal funcionando en Barrio Patricios. Las logias de Memphis-Misraim Coordinación Internacional, tienen su templo en Barrio San Vicente, y existe también una logia del Rito Escocés con Patente de Uruguay, que tiene su sede en Barrio Observatorio.

Primeras logias en Córdoba

No se sabe con exactitud el momento en que comenzaron a llegar masones a Córdoba, pero la primera logia de que se tiene noticias fue fundada el 24 de mayo de 1814 por el General José de San Martín, quien poco tiempo después fundaría la Logia Lautaro de Mendoza.
Reunidos San Martín y Pueyrredón en la vieja casona que había pertenecido al poeta Luis de Tejeda, a orillas del arroyo Saldán se realizaron las primeras reuniones logiales.
La Logia Lautaro de Córdoba tuvo siempre la característica de ser operativa y política, por lo cual tuvo a través del tiempo desapariciones y resurgimientos, de acuerdo a las necesidades del país. Recordemos que las logias lautarinas, fueron todas desprendimientos de la Logia de los Caballeros Racionales, fundada en 1797 por Don Francisco de Miranda.
Según Ferrer Benimelli, lo siguiente que se sabe es que en 1878 se habría fundado la Logia Southern Cross 1740, conformada solamente por miembros ingleses y escoceses. Y la primera logia netamente cordobesa sería Piedad y Unión, fundada en 1902.
Sin embargo existen registros anteriores de la logia Piedad y Unión, lo que nos lleva a pensar que también Southern Cross podría haber tenido su origen antes de la fecha indicada por Benimelli.
Recordemos que desde 1863 se tienen documentadas logias alemanas en Argentina, y desde 1854 había empezado la expansión de las logias inglesas, que se instalarían en Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Tucumán.
Tenemos razones para suponer que los miembros de Southern Cross, ya habrían estado trabajando en Córdoba, desde principios de la década de 1860.
Por otro lado la logia que se llamaría Piedad y Unión, habría sido fundada en 1869, y ya en 1870 su Venerable Maestro, Benjamín Domínguez, presentó un proyecto nacido en la logia para abolir la esclavitud en Brasil.
Durante la gran epidemia de fiebre amarilla de 1871, la Masonería de Córdoba realizó importantes colectas para ayudar a las víctimas en Buenos Aires, y también realizó acciones para favorecer la inmigración en el centro del país.

La Industria y el Observatorio Astronómico


El 15 de octubre de 1871, se inauguró en Córdoba la primera Exposición Nacional de Industria y Productos Argentinos, que sería el puntapié inicial de un gran desarrollo industrial, a producirse en las décadas subsiguientes.
La Masonería de Córdoba se movió arduamente para darle forma a esta exposición, y un Presidente masón como fue Domingo F. Sarmiento, se encargó de pronunciar el discurso inaugural, destacando la lucha de la industria contra la barbarie, y valorando sobremanera a la industria del papel, que finalmente nunca se haría fuerte en la provincia mediterránea.

Solo unos días después, el Presidente de la Nación iba a inaugurar el Observatorio Astronómico de Córdoba, luego de haber iniciado dos años antes las tratativas con un eminente astrónomo norteamericano, llamado Benjamin Apthorp Gould (masón Grado 33º del Supremo Consejo, Jurisdicción norte de los EE.UU.)
El 24 de octubre de 1871, Sarmiento inauguró el Observatorio que hoy permanece en el barrio del mismo nombre, y Gould iba a ser su primer Director.
Este gran científico norteamericano, habría sido yerno del Presidente de los EEUU John Quincy Adams, casado con una hija de este, llamada Mary Quincy. Sin embargo otras versiones sostienen que la Sra. Gould, fué hija de Josiah Quincy, undécimo Alcalde de Boston.
En Córdoba existen quienes señalan a Benjamin Gould como fundador de la Logia inglesa Southern Cross, pero aunque no podemos negar su pertenencia a ese taller, Gould no era inglés sino norteamericano, y la logia inglesa ya existía a la época de su llegada al país.

En julio de 1876, sería Gould el encargado de ascender al Grado 32º a Augusto P. Conil y a Benjamín Domínguez, miembros fundadores de la Logia Piedad y Unión. En abril de año siguiente, deja Gould esa logia, y se une al pastor protestante J.H.C. Spilvury, y a su taller inglés Southern Cross.
Dos hechos trágicos marcarían la vida de Gould, y lo llevarían a decidir el regreso a su país natal. Dos de sus hijas se ahogaron en el río, a la altura del Molino Gavier, y al poco tiempo su joven ayudante Stevens, era muerto por un rayo.
Al dejar la Dirección del Observatorio, fué sucedido por John M. Thome, otro científico norteamericano, que había sido iniciado como masón en la logia Hermanos Unidos, de la ciudad de Villa María.
Cabe como anécdota decir que, a los pocos días de asumida la Dirección del Observatorio de Córdoba, Thome iba a contraer matrimonio con una de las primeras maestras norteamericanas traídas por Sarmiento. La señorita Frances Angeline Wall, por entonces Directora de la que hoy es Escuela Normal Superior "Alejandro Carbó".

El Ferrocarril Central Norte – dirigido por el masón Rafael Aranda – estaba creciendo en la región desde su inauguración en 1875, y junto con el telégrafo fueron los instrumentos que mas posibilitaron el crecimiento en la zona central del país. Los capitales ingleses habían copado la industria ferroviaria, y la mayoría de los empleados y obreros pertenecían a la Masonería.
En 1887 se crea el Ferrocarril Central Córdoba, que con el paso de los años sería el más importante del País, llegando a inaugurar en 1914 la gran Estación Terminal del Barrio de Retiro, en Buenos Aires.
El FCCC se convirtió en un férreo bastión de la Masonería, llegando a tener un vagón de carga adaptado como Templo, cuyas Tenidas masónicas solían realizarse con el tren en marcha.
En 1892 la Masonería ferroviaria se hizo fuerte en el sur de la Provincia, cuando varios dirigentes del Ferrocarril Andino, crearon la logia Estrella de Rio Cuarto, quedando Wenceslao Tejerina como primer Venerable Maestro.

Las ciencias y el Club Social

Bajo la progenitura de Avellaneda, Sarmiento y el Dr. Manuel Lucero, surgieron en Córdoba la Academia Nacional de Ciencias, y la Facultad de Ciencias exactas, físicas y naturales, creada el 14 de octubre de 1876. Tanto Sarmiento como Lucero eran masones.
El primer rector de Ciencias Exactas fue un masón alemán llamado Oscar Doering, quien luego dirigiría la Oficina Meteorológica de Córdoba, y también la primera expedición nacional a la Puna de Atacama.
En 1869 el Presidente Sarmiento había decidido con la Ley Nº 322, la creación de la Academia Nacional de Ciencias, que tomaría forma en Córdoba entre 1870 y 1873.
En el discurso inaugural de la Academia, comenzó diciendo Sarmiento: “Señores, veo en este Salón de Grados repleto, que no hay una sola mujer que nos acompañe, pero yo les auguro que dentro de un siglo, la Argentina en sus universidades va a tener más mujeres que hombres”.
Indudablemente no se equivocaba el sanjuanino, y algunas ramas de la Masonería actual, levantan también esas banderas para realizarlas dentro de la Fraternidad.

Por aquellos días la fuerza de la Masonería cordobesa era indiscutible, y casi todos los miembros de los nuevos organismos, militaban en la centenaria Fraternidad.
A finales de 1877, y bajo el rectorado de Manuel Lucero en la Universidad Nacional de Córdoba, se creó la Facultad de Ciencias Médicas, comenzando sus actividades al año siguiente con veinte inscriptos.
En el decanato de Ciencias Médicas pasó a desempeñarse el masón Luis Rossi, quien poco tiempo después crearía el Hospital Nacional de Clínicas.
Para los primeros relevamientos y elección del terreno, se encargó el trabajo al más grande masón constructor que vio la Argentina, el Ingeniero Carlos Casaffousth.
La primera elección de terreno – cerca de donde está actualmente el edificio de EPEC – fue descartada por ser zona inundable, y luego se eligió el lugar donde actualmente se encuentra el Hospital.
Recordemos que Don Carlos Casaffousth junto a otro eminente masón como fue Juan Bialet Massé, pocos años después construirían la obra hidráulica más grande de toda América, como fue el Dique San Roque, inaugurado en 1891.
Pero volviendo al terremoto cultural que significó la Masonería a finales del Siglo XIX y principios del XX, en 1887 se había inaugurado en pleno centro de Córdoba (Rivera Indarte 55), un edificio que sería el eje de la cultura, de la política, y hasta de la aristocracia de Córdoba.


También sería el aglutinante de toda la Masonería mediterránea, y del interior del País.
La Sociedad o Club El Panal – no olvidemos que el panal de abejas es un símbolo masónico por excelencia – fue fundada el 10 de enero de 1887 por Don Marcos N. Juárez, y según algunas crónicas de la época, aquel club social era “una enorme palanca que manejada por un nuevo Arquímedes, imprime movimiento a la vida política del país. Forja gobernadores, tumba situaciones provinciales, hace ministros, diputados nacionales, senadores del Congreso, y hasta incuba presidentes para la República”.
Funcionaba allí la rama más política de la Masonería, mientras que la rama filosófica se manejaba entre los miembros del ferrocarril. En el Club El Panal funcionó durante algún tiempo un importante Templo Masónico, cuyo salón aún puede recorrerse, ya que el edificio hoy forma parte del patrimonio público.
Por aquellos años, la actividad cultural en Córdoba fue pujante, actuando la Masonería como partícipe necesario de todos los nuevos logros.

Universidad, cultura y compromiso

Con la Secretaría General de la Universidad, ocupada por el masón José Díaz Rodríguez, fueron modernizados los planes y sistemas de estudio en Córdoba.
El Rectorado de la Universidad iba a pasar de masón a masón, por muchos años. Luego de Manuel Lucero - que fue tres veces Rector - vendría Nathanael Morcillo, Ramón T. Figueroa, José Antonio Ortiz y Herrera, y varios más.
Algo similar ocurriría con los distintos Decanatos de la Universidad, con la Dirección del Observatorio, y la Presidencia de la Academia Nacional de Ciencias.
Hombres de la Masonería llegarían a la opinión pública, a través de su labor periodística en medios de prensa como: “El Interior”, “El periódico”, “La Patria”, “El Progreso” y “La carcajada”.
Fue la época de Olímpíades Ferreyra, de Juan José Pitt, de Miguel Juárez Celman, y de Joaquín V. González, cuando la Masonería cordobesa decide aplicar su doctrina a la política partidaria, y a la intervención social directa.
Desde “El Panal” de Don Marcos Juárez, se terminaría programando el futuro inmediato de la Provincia de Córdoba por aquellos días.
Estábamos en los albores del Siglo XX, y la Masonería, que había influido profundamente en los cambios universitarios del Siglo XIX, iba a levantar en 1918 las banderas de lo que sería la Reforma Universitaria.
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