domingo, 6 de octubre de 2013

Librepensamiento y nuevas herramientas de comunicación

Por Máximo E. Calderón

Exposición realizada en ocasión de celebrarse el VII Encuentro y Coloquio de CIMaS (Confederación Interamericana de Masonería Simbólica), realizado en la ciudad de Mendoza, el día 27 de septiembre de 2013
.

Hace algunos días, en ocasión de celebrar el Día del Librepensamiento (20 de septiembre), escribí algo al respecto, y tuve que llegar a algunas definiciones para lo que realmente significa ser un librepensador.

Y observando este ambiente de libertades enfrentadas, de choque de valores que tenemos hoy en la Sociedad, me di cuenta que con el correr de los tiempos, y especialmente en la juventud, el concepto de librepensamiento se ha ido moviendo de lugar, y ahora vendría a significar algo así como poder expresar todo lo que se me ocurre, sin tener tapujos en desafiar a nadie, o gritarle en la cara a quien quiero, las cosas que se me ocurren pensar.  
Aclaro que ese concepto de libre pensamiento se está arraigando especialmente en los jóvenes, porque quiero diferenciar el concepto social, del concepto estrictamente masónico.

Casi podríamos decir que la Sociedad de hoy, considera que ser contestatario, o ser rebelde, es lo mismo que ser un librepensador, sin caer en cuenta que para ciertos sectores, está de moda, o queda bien visto eso de “ser un rebelde”, con lo que la supuesta rebeldía no sería más que otra de las tantas caídas en el SE, que mencionaba Martin Heidegger.    
Usar lo que "se" usa, decir lo que "se" dice… pensar lo que "se" piensa.



Ser un librepensador, no significa la libertad vacía de pensar cualquier estupidez, y de divagar con la mente hacia ningún objetivo.      
Ser un librepensador, significa comprender el proceso de transformación del pensamiento en acto. Ese delicado paso de las ideas del mundo inteligible al mundo sensible. La pureza del pensamiento elaborado por uno mismo, que ante la imposibilidad cierta de liberarse de las influencia externas, de las influencias históricas, va a elaborarse en un crisol propio, para tomar cuerpo finalmente en ideas personales, que van a estar basadas en la propia filosofía de cada hombre.
Para un librepensador, toda influencia religiosa, política, dogmática, institucional, social, consuetudinaria, o activista, debe ser solo una anécdota que nutre el pensamiento a formarse, pero que de ninguna forma puede ser el origen o la razón de las decisiones a tomar.
Si aquel augusto librepensador llamado Giuseppe Garibaldi se enfrentó a las tropas del Papa en el Siglo XIX, el moderno librepensador ya no se enfrenta ni al Papado, ni a la Santa Inquisición, ni siquiera a los decadentes poderes de la actual Iglesia Católica.
El moderno librepensador se enfrenta a las opiniones mediáticas, a la influencia de la cultura, a la influencia de la moda, a la propaganda política, a la tecnología que se desborda en todas partes sin un control a la vista, y fundamentalmente a la falta de valores, que desde nuestras propias familias debemos esforzarnos en sembrar.
Y voy a confesar que de los dos temas propuestos para este foro, en un principio había elegido hablar sobre el tema masónico: “la búsqueda de la verdad para el masón del Siglo XXI”.         
Pero me acordé de Heidegger – otra vez – y recordé que Heidegger decía, que el problema de la filosofía no es la verdad, sino el lenguaje. Entonces elegí el tema social…


Y elegí el tema social, porque me interesa analizar las nuevas formas de uso del lenguaje que estamos teniendo en esta Sociedad.    
Voy a referirme en forma específica, a un tipo de uso del lenguaje, que es el uso a través de las nuevas herramientas de la tecnología, y puntualmente la tecnología electrónica, por lo que voy a referirme a los celulares, y a las computadoras.
Hace pocos días, veía en una red social, un dibujo… aparentemente humorístico, en el que se veía a una persona que se estaba ahogando, y unas cuatro o cinco personas en la costa, que estaban filmando y sacando fotos con los celulares.                 
Y la leyenda decía: “Estamos en la era de los teléfonos inteligentes y la gente estúpida”…


Y me quedé impactado… “la era de los teléfonos inteligentes y la gente estúpida”…
Y todos tenemos, quien más quien menos, todos usamos o hemos usado un teléfono celular más o menos inteligente…
Pero que está pasando con la comunicación? Que está pasando con el mensaje? Que está pasando con el lenguaje? 
Los niños en la escuela no se dirigen la palabra en todo el día, y después se pasan dos horas o tres horas chateando y mandándose mensajes, tanto sea por teléfono, por MSN, por facebook, o por whatsapp. Hasta se ha generado ahora una nueva patología, que es el "Síndrome de la cabeza gacha".         
Estamos en una reunión, y todos están mandando mensajitos, o revisando su cuenta. Están más metidos en el celular que en la situación que están viviendo.
Y la comunicación… el lenguaje está en problemas.     

     
Esa mente maravillosa que fue Ferdinand de Saussure – el padre de la lingüística – enseñó que existe un significado y un significante, que existe un signo y que existe un símbolo.
Y aprendimos después una Teoría de la comunicación, en la cual había un Emisor, un Receptor, un Mensaje, y un Canal, por donde va a transmitirse ese mensaje.
Pero fue recién con el avance del Siglo XX, cuando se le empezó a dar importancia al lenguaje corporal, a la comunicación no verbal, al paralenguaje y al metalenguaje.
Hoy sabemos que en una comunicación humana, si dos personas están frente a frente, el mensaje que se transmite no es solo el texto.         
El 50% del mensaje lo transmitimos por lenguaje corporal  (que sería un metalenguaje)
El 45% del mensaje se lo damos en la inflexión, en la carga emocional que le ponemos (eso sería un paralenguaje).         
Y solo el 5% del mensaje es el texto…!!!   

Solo el 5% del mensaje en una comunicación, está transmitido a través del texto de lo que estamos diciendo. 
O sea que cada vez que escribimos en facebook, cada vez que mandamos un SMS con el celular, estamos utilizando solamente el 5% de nuestra capacidad de comunicación.
Por esa razón, las personas que viven su vida en las redes sociales, que viven “conectadas” (como se dice ahora) todo el día, tienen cada vez más problemas para expresarse en público, para hablar antes sus amigos, ante sus parejas, ante sus hijos…           

Y esto que ya pasa a ser una forma de vida para muchas personas, hace que esta gente pierda la costumbre de utilizar la comunicación no verbal. Que pierda la costumbre de decir las cosas y apoyarse con sus gestos, o con el tono de su voz.
Ni que hablar de la ortografía… o la caligrafía que ya casi no existe…
La comunicación electrónica, nos apoya y nos hace creer que ese breve fragmento del mensaje, es todo el mensaje.        
Y si tenemos en cuenta que los jóvenes – y muchos no tan jóvenes – han dejado de utilizar esos signos escritos que se llamaban: exclamación… signos de admiración… signos de pregunta… Ya nadie utiliza los signos de puntuación...!!!        
Y ahora se utilizan "emoticones"… ahora ponemos caritas en los mensajes para expresar si dijimos un chiste, si estamos enojados, si tomamos en broma algo que dijimos…
Hasta ese toque delicado, que por lo menos permitía un leve acercamiento a la declamación oral, ahora está desapareciendo en los mensajes electrónicos.
Pero eso no es lo más grave. Lo más grave de todo no es ni la ortografía, ni los signos de admiración, ni el lenguaje corporal… ni nada de eso. 
Lo más grave es la disociación de las ideas, del pensamiento expresado… con la expresión del propio cuerpo.
     
Dice una famosa psicóloga chilena, que si en un mensaje de texto ponemos por ejemplo: “Te voy a matar”, posiblemente estamos pensando en eso… pero si terminamos una frase con un "jajaja", no nos estamos riendo a carcajadas mientras lo escribimos, y a lo mejor ni siquiera hemos hecho un mínimo gesto con la cara…      
Y esa disociación… es una disociación psicótica.    
Entonces – y volviendo al tema de los librepensadores – hoy tenemos a librepensadores de escritorio, o peor (los peores son los que están más modernizados), aquellos que proclaman sus ideas desde detrás de un teclado y una pantalla.            
Y definitivamente son muy rebeldes y valientes apoyando a Greepeace, o luchando contra el maltrato animal, o peleando contra la trata de personas, o ayudando a los impalas en el Serengheti.

Pero como hacemos los masones para aggiornarnos?  para adecuarnos?  para actuar con propiedad frente a este nuevo paradigma del lenguaje?       
Como hacemos para ser librepensadores, y no quedarnos en el intento de solo escribir cosas en las redes sociales?  O muy allá a lo lejos, dar una instrucción en logia sobre este tema?       
Como hacemos para no caer en una disociación psicótica de nuestro lenguaje, y enseñar a nuestros Hermanos, y a nuestros hijos el camino de una comunicación eficiente?

Yo sostengo con absoluta convicción, que el masón debe ser capaz de expresarse con claridad. Y es tarea entonces de todo masón, cada vez que va a expresarse, ya sea en vivo y en directo o a través de un soporte electrónico… debe expresarse con propiedad.
Toda acción que sea emprendida con propiedad, debe forzosamente partir de tres raíces, que la hacen ser definitivamente lo que es y no otra cosa. Esas tres raíces que son la razón suficiente del actuar con propiedad, son la raíz adecuada, la raíz conveniente, y la raíz oportuna.

Si una acción o expresión, solo reúne una o dos de estas raíces, puede por ejemplo ser adecuada, y ser oportuna, pero si no es conveniente, jamás llegará a ser apropiada. La acción apropiada ocurre, sí y solo sí concurren las tres raíces sin faltar absolutamente ninguna.

¿Y como entonces podemos movernos en el mundo de las comunicaciones electrónicas, y no caer en las acciones inapropiadas que destruyen el mensaje y perturban la correcta comunicación?. Pues utilizando la voluntad, forzando y direccionando la voluntad en orden a un fin, extremando la atención a la hora de comunicarnos, y no mezquinando la riqueza idiomática y sintáctica que ofrece el idioma en el que nos movemos.
No podemos negarnos ni rebelarnos en contra de una realidad comunicacional que llegó para quedarse, pero podemos optimizar la comunicación, podemos mejorarla, explotarla, y que de verdad sea una de las tantas herramientas con las que se moverá un masón.

Como serán de importantes las palabras en el simbolismo masónico, que a un recipiendario recién iniciado en nuestros misterios, ya se le entrega una palabra secreta, y una forma muy particular de comunicarla. Y ese es solo el comienzo del camino en el Templo.


Aquí mi propuesta entonces, para salir airosos como librepensadores, y predicar con el ejemplo entre nuestros Hermanos y en la Sociedad que nos toca vivir.
Usando el mazo de la fuerza de voluntad, y el cincel de la inteligencia, vamos a modelar el moderno librepensador del Siglo XXI.  Está en nosotros que triunfemos en este cometido, o que quizá desaparezcamos detrás de alguno de los tantos falsos mesías, que nos esperan pacientemente a la vuelta de cada esquina.
.
.

1 comentario:

gimenezlescano@gmail.com dijo...

Positivo su aporte a tan espinoso como importante tema del mundo de hoy: la comunicación y sus formas de realizarla.Sin embargo, debemos reconocer que la plataforma comunicacional no nos obliga a dejar de lado viejos conceptos: nadie puede dar lo q no tiene y si yo no tengo un mensaje para dar, nada daré, así use un teléfono, un mensaje o un video.
Tal verdad es antigua la cual no queda anulada, pese a los modernos soportes tenológicos como el q estoy usando.
Resumiendo, por más modernidad q hoy existe en el mundo, las grandes verdades continúan tan vigentes y sobre ellas hay q reelaborar el mensaje actual.
Un cordial saludo,

Juan Giménez